El precio de una oveja
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scrolleá para recorrer un siglo sobre la isla
En diciembre de 1832, el HMS Beagle ancló en los canales fueguinos con Charles Darwin a bordo y tres fueguinos de regreso: Jemmy Button, Fuegia Basket, York Minster. Habían sido llevados a Inglaterra como rehenes y devueltos bautizados.
Lo que escribió en su cuaderno fijaría, por décadas, la imagen de este pueblo en Europa. Esa mirada hizo posible lo que vino después.
La fundación de Ushuaia estuvo estrechamente vinculada a las misiones anglicanas. En 1871, Thomas Bridges y otros misioneros establecieron un asentamiento permanente en la bahía.
A partir de entonces, la forma de vida de los pueblos fueguinos comenzaría a transformarse.
En 1877 llegaron las primeras ovejas a los campos australes. Adquiridas a los misioneros anglicanos de Isla Vigía, en las Malvinas, fueron trasladadas al Estrecho de Magallanes, dando inicio a una actividad que pronto se extendería a Tierra del Fuego.
Aquellos animales marcaron el inicio de una nueva etapa para la región.
En Buenos Aires, el Tratado de Límites de 1881 parte la Isla Grande en dos. La frontera atraviesa haruwen y rutas de caza sin considerar a quienes las habitan.
La línea es invisible sobre el terreno, pero sus consecuencias no tardarán en hacerse visibles.
La expedición de Ramón Lista desembarca y mata a veintiocho selk’nam en un solo episodio.
El mismo año llega Julius Popper con una concesión minera y una cámara de fotos.
Tras los exploradores llegan los empresarios. Las tierras cambian de manos y nacen sociedades ganaderas.
El futuro de Tierra del Fuego comienza a escribirse en oficinas y contratos.
Una libra esterlina por prueba de muerte.
Los peones —a veces enganchados
por deuda— salen a las "limpiezas de campo".
En 1895, 165 selk’nam son capturados en San Sebastián y
repartidos como servidumbre.
En 1896, MacLennan organiza la emboscada de
Cabo Peñas.
El juez Waldo Seguel había abierto el sumario en 1895. Nueve años después, absuelve a todos los acusados. La Corte de Valparaíso ratifica la sentencia.
La máquina no necesitó esconderse. Contó con la indiferencia del Estado.
Los sobrevivientes son reunidos en misiones donde la vida nómada es reemplazada por la disciplina, el trabajo y la evangelización.
El encierro continúa la obra iniciada en los campos.
Alberto de Agostini escribió:
"Las tres razas fueguinas se han extinguido por completo".
La persistencia de los pueblos originarios fueguinos demuestra
que aquella afirmación era incorrecta.
Cuatro partes que se enfrían a medida que avanzan: de la mañana en el interior de la isla al expediente judicial que absolvió a todos. Entre ellas, interludios donde el mecanismo se deja ver.
Las escenas pueden ser literarias; los hechos no lo son. Un aparato de notas distingue, capítulo por capítulo, lo documentado de lo reconstruido.
La historia de este libro está escrita sobre lugares reales de Tierra del Fuego y Magallanes, y muchos se pueden recorrer hoy. Tocá un punto en el mapa —o en la lista— y mirá qué pasó ahí, qué vas a encontrar si vas y cómo llegar.
En el celular, el mapa se mueve con dos dedos. Información orientativa para visitantes: confirmá accesos, horarios y permisos antes de viajar; varios sitios están en campos privados.
La cronología documentada del libro.
Diecisiete capítulos, cuatro interludios y un aparato de notas que distingue hecho documentado de reconstrucción narrativa. Próximamente.